Lo besa con esa boca que sabe todavía a amor, como una niña pequeña y caprichosa que busca un beso y sabe que lo encontrará. Él le toma la cara entre las manos y la mira a los ojos. Y mil palabras recorren esa mirada. Silenciosas, alegres, románticas, enamoradas. Palabras ocultas, palabras que se persiguen, palabras que empujan para salir como un río subterráneo como el eco lejano de un valle apenas descubierto, como el escalador que ha llegado con fatiga hasta la cima de una montaña y desde allí, él solo, le grita al viento, a las nubes que lo rodean, toda su FELICIDAD.
domingo, 26 de febrero de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
(*) Era una sensación
Era una sensación ambigua, a medio camino entre lo sublime y lo ridículo. Una sensación peligrosamente embriagadora.
Una sensación más poderosa que el reparo, el pudor o el remordimiento...Era un exceso de pasión.
Una sensación más poderosa que el reparo, el pudor o el remordimiento...Era un exceso de pasión.
martes, 24 de enero de 2012
(*) DesILUSIONES
Sí, podría darte mi número, y seguramente tú me llamarías y yo,más niña, esperaría que lo hicieras. Quedaríamos en algún sitio amable y al principio los dos nos sentiríamos especialmente torpes con las palabras. Te tiraría el humo a la cara por los nervios y tú me darías una patada por debajo de la mesa, pero nos reiríamos y a partir de ahí todo se volvería más fácil. Jugaríamos a pagar rondas de vergüenza hasta emborracharnos la brusquedad por besarnos. Se nos haría de día presentándonos desnudos en el sofá y bromearíamos sobre la necesidad de repetirlo. Quedaríamos muchas veces más, al principio buscando excusas, después excusándonos por no hacerlo.
Y todo sería SOSPECHOSAMENTE perfecto: la cama, la risa, el ejército de hormigas en la barriga. Y de repente llegaría la mañana en la que te das cuenta de que estás queriendo con la cabeza, el corazón, el humor y el sexo. Con suerte ninguno de los dos enfermaría de cobardía y no nos arañaríamos demasiado. Como primicia no le daríamos importancia a los enfados y luego nos enfadaríamos sin importarnos. Nos creeríamos invencibles, pero llegaría la noche fría en la que me pondrías la mano encima y yo no la sentiría. O el momento en que tú aborrecerías mi manera de contarte cómo me ha ido el día. Puede que hasta consiguiéramos fingir la vehemencia suficiente como para pretender que el desencanto no resultase tan doloroso.
Como mínimo uno de los dos saldría trasquilado, y no es que me acojone la posibilidad de que me hagas daño... Pero últimamente ando aquejada de pereza, se me ha dormido el corazón y no me encuentro por ningún lado las ganas de querer. Y encima, lo que yo quisiera es un amor al revés, uno que empezara mal y terminara bien. Uno que empezara con gritos, siguiera con caricias y se agarrara con besos.
Un amor totalmente del revés. Uno que no terminara.
Un amor totalmente del revés. Uno que no terminara.
viernes, 6 de enero de 2012
(*) Razones para creer
Y a continuación se aparta y la ve sonreír con los ojos de nuevo brillantes, sólo que esta vez de felicidad, de nuevo parecen tranquilos y confiados...
Por pedir, me pido sorprenderte… que te dejes sorprender… que te guste que te sorprenda…
Cuando eres pequeño cualquier cosa puede cautivarte, pompas de jabón o un riego que crea un arco iris sobre el césped. Creo que hacerse mayor significa que cada vez te cuesta más encontrar la forma de sentirte cautivado. La única vez que veo a los adultos con esa misma cara es... cuando se enamoran.
(*) 2012: que nada nos quite nuestra manera de disfrutar la vida
Hay días en que uno no se levanta con ganas de sonreír y mucho menos de hacer sonreír a los demás. Esos días donde la realidad parece tener un solo punto de vista: el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no está para bromas. En esos días, los que trabajamos intentando hacer sonreír a este país, tenemos un pacto. Sin previo aviso y sin que nadie se de cuenta, al primer síntoma de que el mal humor nos está ganando la batalla nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Nos damos ánimos, que si estás más delgado, que si tú estás más joven, a ti te está creciendo el pelo, si estás más gracioso, nos contamos algunos chistes que conocemos de memoria, pero fingimos reírnos como si fuera nuestra primera vez. Y así pasamos el rato, hasta que finalmente alguien hace la pregunta...
Maestro, ¿Se puede ver cada día el lado bueno de todo, con la que está cayendo?
Maestro, ¿Se puede ver cada día el lado bueno de todo, con la que está cayendo?
-¿Sí, dígame?
-"¿Es el enemigo? ¿Ustedes podrían parar la guerra un momento? Es que quería preguntar una cosa ¿Ustedes van a avanzar mañana? ¿A qué hora?
- ...
-A las siete estamos todos acostados. ¿Y no podrían avanzar por la tarde? después del fútbol.
- ...
-¿Y van a venir muchos?
-...
-Qué bestias…Por cierto, Ayer estuvo aquí el espía de ustedes, Agustín, uno bajito, vestido de lagarterana."
-Qué bestias…Por cierto, Ayer estuvo aquí el espía de ustedes, Agustín, uno bajito, vestido de lagarterana."
martes, 20 de diciembre de 2011
(*) Enero: 15.12.11
A veces hablabas del amor de un modo que demostraba que se trataba de una experiencia personal. Te veo sentada en el crepúsculo de una tarde de invierno, con los dedos extendidos ante el fuego, contemplándolo fijamente y diciendo:
"No; no empieza así; no es cuando dos personas se sienten atraídas, sino en el momento en que comprenden que son distintas, tan distintas que resulta terriblemente doloroso, casi insoportable. Es como el polo Norte y el polo Sur. Es imposible estar más alejados, pero al mismo tiempo no puede haber dos puntos más cercanos en la superficie terrestre, porque entre ambos existe un eje y todo gira a su alrededor. "
martes, 6 de diciembre de 2011
(*) Diciembre.
y tú y yo en esta noria
Ya. Puede que sea un poco rara. Un día me verás llorando por los suelos, y al siguiente dando saltos de alegría en lo más alto. Por las tardes puedo ser la más odiosa que conozcas y por las mañanas la más encantadora. Mis sonrisas te pueden embobar, pero tengo miradas que espantan. Habrá días que estaré 24 h contigo, abrazándote, agobiándote, haciéndote reír. Otros, sin embargo, notarás que no estoy aquí, que nada me incumbe y nadie tiene que ver conmigo, esos días te aconsejo que no te esfuerces ni en tocarme.
Ya. Puede que sea un poco rara. Un día me verás llorando por los suelos, y al siguiente dando saltos de alegría en lo más alto. Por las tardes puedo ser la más odiosa que conozcas y por las mañanas la más encantadora. Mis sonrisas te pueden embobar, pero tengo miradas que espantan. Habrá días que estaré 24 h contigo, abrazándote, agobiándote, haciéndote reír. Otros, sin embargo, notarás que no estoy aquí, que nada me incumbe y nadie tiene que ver conmigo, esos días te aconsejo que no te esfuerces ni en tocarme.
Con el tiempo verás que soy de extremos, que conmigo es blanco o negro, que el gris para mí no existe: o te quiero o te odio, o algo me gusta o no puedo ni verlo, o me da igual todo o todo me influye. También te darás cuenta de que me doy entera a todo, que las cosas, cuando decido hacerlas, las hago dando todo de mí, dejando en ellas sudor y lágrimas. Que cuando lloro, lloro hasta soltar la última lágrima, que cuando río, se me sale toda la fuerza en cada carcajada, que cuando me enfado, lo hago con toda mi energía, que cuando grito, me dejo la garganta y que cuando beso, lo hago como si fuera la última vez.
Después de darte cuenta de todo eso, sabrás si eres un poco inteligente, que cualquier día, a cualquier hora, me puedo ir de tu vida tal y como llegué, sin esperarlo, con fuerza y de repente. Para ese día ya habrás descubierto que es inevitable cogerme cariño. Pero no te preocupes, cuando me vaya ya me conocerás lo suficiente y sabrás qué hacer para que vuelva, sino lo sabes todavía.
lunes, 5 de diciembre de 2011
(*) Olvídalo, no planees
Decía John Lennon que la vida es lo que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes, y tenía razón; Planeas tu matrimonio, la casa dónde vivirás, el colegio al que irán tus hijos, planeas hasta el color que tendrá el puto sofá. Pero los planes son solo un dibujo en una servilleta de papel y por mucho que te empeñes al final tus planes no importan una mierda al resto del mundo. Y puedes ponerle cabeza, corazón o un taco de servilletas emborronadas con sueños, que la vida tiene otros planes para ti
miércoles, 30 de noviembre de 2011
(*) Noviembre
Y basta eso, su abrazo, para que se sienta un poco más tranquila. Un suspiro profundo, lento. Y otro. Y otro más. Y los sollozos disminuyen. Poco a poco. Un poco de calma en esa chaqueta. Como una isla segura. Una pequeña ensenada. Una cala donde poder resguardarse de la tempestad. Y después aire. Respira profundamente. Ella emerge de nuevo de los brazos de él. Recupera el ánimo, la compostura. Se seca la nariz con el extremo de su camiseta de mangas largas. Se arregla un poco el cabello con ambas manos, metiéndoselo por detrás de las orejas. El cabello, un poco mojado, obedece. Recupera su lugar de un modo obediente y, silenciosamente, deja que la luz aparezca de nuevo en ese rostro.
Llega el frío, la nieve y el silencio del invierno y yo, aquí, echando de menos tus cálidos abrazos...
domingo, 27 de noviembre de 2011
(*) © Reflexiones para el otro yo de Amelie III
- yo no quiero un beso en la mejilla.
- ¿por qué?
- Porque yo no quiero ser tu amigo…
Y en esos momentos me pregunté por qué un loco un día decidió darle significado a los besos y por qué, locos de nosotros, decidimos creer lo que alguien que ni conocemos estableció.
Pues bien, ahí estábamos los dos discutiendo sobre si un beso en la mejilla significa amistad, uno en la boca significa amor, uno en la frente protección y uno en la nariz traición.
Y me pregunté qué clase de tonto dijo que un beso en la boca significa amor en un mundo en el que los “rollos de discoteca” están a la orden del día.
Y no pude más que concluir que nunca creería una teoría de un idiota basada en su experiencia. Cada beso significa lo que tú quieras que signifique y si no que se lo digan a aquellos que, estando siempre esperando, dieron un beso en la mejilla pensando “ojalá aquel al que quieres te quiera como yo lo hago”.
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